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Recortando por la educación, otra vez

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Recortando por la educación, otra vez

Los cambios finales serán decididos por los miembros de la Junta de Control Fiscal.

En momentos donde se hizo público el pésimo papel que jugó la educación pública y privada de Puerto Rico al ser comparada con la de otros países por medio de las Pruebas Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA), la Universidad de Puerto Rico se prepara para un posible aumento de matrícula.

¿Qué pasó?

Actualmente, la UPR lleva a cabo un estudio a cabalidad de los 500 programas que conforman su oferta académica, para así determinar los programas que se consolidarán y los que se eliminarán.

La acción responde a las medidas de austeridad propuestas por la Junta de Supervisión Fiscal, las cuales posiblemente afecten al primer centro docente del País.

¿Qué pasará?

La presidenta interina de la UPR, Celeste Freytes, informó que hace un mes culminó la discusión sobre los posibles recortes. De los encuentros, se redactó un documento con recomendaciones, el cual — según Freytes — será evaluado por el siguiente presidente o presidenta.

En entrevista, Freytes reiteró que para que se cierren recintos, se necesita de un estudio que determine el impacto y los pasos a seguir del mismo. Además, no tan solo se tomaría en cuenta el tamaño y presupuesto de cada recinto, sino también los programas académicos que posee cada uno.

Las reacciones de los estudiantes no se hicieron esperar. A muchos no les sorprendió la noticia, a otros les preocupa más el papel que jugará la Junta de Control Fiscal en los posibles recortes.

“Tenemos la cara de Administración Central, que dejó claro estar en contra del aumento de matrícula, pero falta que la Junta se exprese. Sabemos que no vienen a ayudar si no a cobrar, pero hay que esperar a ver si hay recortes en Administración o alza en la matrícula. Entiendo es prematuro saber lo que nos deparará”, expresó Myrna Liz Rodríguez, estudiante de quinto año en periodismo y estudios de género.

¿Por qué nos debe importar?

Para lograr costear operaciones, se contempla un aumento de la matrícula que afectaría negativamente a la comunidad estudiantil que a diario se nutre de la oferta académica de la UPR.

Contrario a la percepción popular, una gran cantidad de estudiantes no aguantarían un aumento de matrícula. En general, la población estudiantil que ingresa a la UPR entra con un promedio general de 3.50, pero cinco de cada 10 provienen de hogares de bajos niveles de ingreso.

El sistema de evaluación de ayudas económicas no parece funcionar, pues estudiantes que no cuentan el dinero para pagar muchas veces tampoco cualifican para ayudas. La beca Pell, la ayuda federal, es el principal medio de costeo educativo en Puerto Rico; esta asigna un máximo de $5,800 por año.

Tal es el caso de Héctor Fabre, quien ha costeado sus tres años de estudios con préstamos, dado a que por el ingreso de su padre no cualifica para la beca Pell, de la cual se benefician el 70 % de los estudiantes de la institución pública.

“Este aumento de matrícula es un riesgo, ya que me tengo que mover a buscar opciones, porque un préstamo un año más es un préstamos que cuando me gradué deberé pagar”, expresó con preocupación. “Estos aumentos de matrícula vienen a la vez que la universidad y el gobierno se ven arrancados. El problema es la mala administración, por eso estamos en una deuda de millones y millones de dólares que se reflejan en la Universidad”, añadió.

Los cambios finales quedan a merced del análisis de la situación que hagan los miembros de la Junta de Control Fiscal, quienes según trascendió aún no se comunican con la institución. Esto a pesar de que la UPR queda cubierta por la Ley PROMESA.