Cómo debe ser una transición en Puerto Rico y porqué Fortuño y AGP no son ejemplo de ello

Cómo debe ser una transición en Puerto Rico y porqué Fortuño y AGP no son ejemplo de ello

Es el segundo día de las vistas de transición de gobierno en Puerto Rico. Vale la pena cuestionarse el propósito de este proceso y entender su importancia.

La evaluación de los documentos publicados tras la transición de gobierno entre Luis Fortuño Burset y Alejandro García Padilla en el 2012 reflejó serias ineficiencias.

En el portal transición.pr.gov/2012 se hallaron documentos en blanco, tablas vacías e incluso, estados financieros que correspondían a los primeros dos años de gestión de Fortuño y no al cuatrienio completo como es debido.

¿Qué pasó con estos documentos y quién validó que la transición del 2012 se hiciera de forma correcta?

A cuatro años del proceso y en pleno cambio de gobierno, las respuestas son escasas. El mismo Víctor Suárez, secretario de Estado, líder del comité de transición saliente y uno de los principales funcionarios del equipo de García Padilla, no respondió las preguntas de este medio.

Por su parte, Jesús Manuel Ortiz, secretario de Asuntos Públicos de la Fortaleza bajo el mandato de García Padilla, relató hace unos meses que al mudarse a La Fortaleza en enero de 2012, encontraron las oficinas desiertas y que las computadoras estaban limpias de rastro. Un panorama que probablemente se repitió o se repite en otras agencias de gobierno.

¿Por qué es tan importante este proceso?

Las primeras decisiones del nuevo gobierno serán a base de la información que estos obtengan en este periodo. Es clave que el proceso se haga de la forma correcta.

El Comité de Transición de Ricardo Rosselló Nevares anunció a la ciudadanía que ya está activo el portal www.transicion2016.pr.gov.
Aquí pueden hacer el ejercicio de revisar y fiscalizar los documentos oficiales de la gestión pública de la administración saliente.

¿Para qué una Ley de Transición?

Históricamente las transiciones de la Rama Ejecutiva en Puerto Rico se realizaron a base del ‘uso y costumbre’ de los políticos y no fue hasta el 2002 que se creó la “Ley del Proceso de la Transición del Gobierno” con la intención de hacer este proceso más organizado y transparente.

Los municipios, por su parte, tienen su propio proceso de transición y se rige por la Ley de Municipios Autónomos de Puerto Rico. Contrario al gobierno estatal, los transición en las alcaldías comenzará el decimoquinto día después de celebradas las elecciones generales y concluirá en o antes del 31 de diciembre del año eleccionario.

¿Quiénes son responsables del proceso?

Tanto el gobierno saliente, como el entrante, deben establecer sus respectivos comités de transición. Estos deben preparar un informe de transición donde desglosen los logros de la agencia durante el pasado cuatrienio y los proyectos que deberían continuar.

Luego se debe crear un informe general que debe mostrar el panorama de servicios, recaudos y funcionamiento de cada dependencia del gobierno.

¿Qué debe incluir el informe de transición?

  • Una descripción detallada y el estatus de las agencia. Incluso, la cantidad de empleados y los salarios (protegiendo las identidades de cada empleado)
  • La situación financiera con copia de todas las auditorías realizadas durante el cuatrienio
  • Una copia del inventario de la propiedad de cada agencia
  • Listado de todas las leyes aprobadas que afecten a su agencia
  • Un listado y copia de todos los contratos vigentes al momento de transición

¿Quién paga por esto?

El país paga. Cada año eleccionario el presupuesto general debe destinar al menos $600 mil de fondos públicos para sufragar los costos de los trabajos y contrataciones del Comité de Transición Entrante.

No se pudo constatar cuánto se presupuestó para este fin en este año fiscal 2017. Al indagar en la Radiografía Presupuestaria de la Oficina de Gerencia y Presupuesto no se especifica la partida.

¿Es común que otros países usen fondos públicos?

Depende del país.

En Estados Unidos, por ejemplo, los presidentes electos deben anticipar los gastos que implicaría la transición; desde la planificación inicial hasta la inauguración. En 2008, el costo de la transición de Barack Obama fue de $9.3 millones de los cuales, cerca de $4 millones fueron levantados a través de sus donantes privados y otros $2.2 millones adicionales fueron reservados por el presidente saliente George W. Bush.

En México, al igual que en Puerto Rico, se utilizan fondos públicos.

Es importante destacar que no es tan descabellado que se utilicen fondos del gobierno para estas transiciones. El involucrar fondos privados a través de donativos políticos podría ayudar a fertilizar más el terreno para las influencias indebidas en el mismo proceso de transición. En fin — como en todo en la vida — el problema es el despilfarro.

No todas las transiciones políticas se resumen a un cambio de gobierno.

Una transición de gobierno también puede ser el proceso de moverse de una dictadura a la democracia. Ese es el caso de España, que experimentó transición democrática en el 1975 tras la muerte de Franco no finalizó hasta al menos siete años después.

El proceso de transición gubernamental no se debe tomar livianamente y los ciudadanos debemos estar muy atentos y exigir transparencia.

¿Este año pasará lo mismo que en la transición del 2012?

Sabremos pronto.

Cofundadora y Chief-Content-Officer. 

Ejerció como periodista de El Nuevo Día (GFR Media, LLC) y sus plataformas digitales e impresas durante cinco años. Luego pasó a ser parte de la Unidad de Investigación de ese medio donde fungió como documentalista e investigadora especializada en bases de datos. Lideró la creación de ENData, la primera y única base de datos en un medio de comunicación local. Esta base sirvió de materia prima para la histórica investigación masiva de las finanzas públicas de los 78 municipios y sus alcaldes publicada bajo Puerto Rico Decide 2016. Posteriormente, hizo una pausa en su carrera periodística en dicha empresa y pasó a fungir como especialista en Inteligencia de Audiencias a nivel corporativo.