CrónicasPiso 13

Colegio de Mayagüez + jangueo = el cielo de los prepas

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Colegio de Mayagüez + jangueo = el cielo de los prepas

En la emblemática barra “El Garabato”, sonaban los acordes de una salsa gorda, mientras una sola pareja hacía alarde de sus conocimientos del baile.

Una vuelta pa’aquí, otra vuelta pa’allá. Una risa aquí, una carcajada allá.

Dos mesas de dominó aguantaban el azote de las fichas de hueso que sonaban al caer sobre su superficie, mientras en la barra, se notaba el movimiento de una mano y una voz pidiendo “dos palos y una beer”.

Es jueves, segundo día del “Prepa Week”, uno de los días más esperados en “Maya” al acercarse el inicio de clases en el Colegio, cuando se rinde tributo social a ese joven que pasa de ser “chamaquit@” de escuela superior para convertirse en universitari@, aunque muchos de ellos apenas han tomado una o dos clases en el campus.

“Janguear en ‘Maya’ es una experiencia diferente. Es más emocionante, ya que me siento más cómoda en el ambiente. Me siento adulta”, dijo Gabriela Barreda, natural de Añasco y estudiante de Administración de empresas.

Es temprano, poco más de las 9:00 p.m., pero el hormigueo de gente comienza a aparecer por la calle Bosque y sus alrededores.

“Janguear en ‘Maya’ es una experiencia diferente. Es más emocionante, ya que me siento más cómoda en el ambiente. Me siento adulta”.

Calientan los motores.

Todavía todo el mundo huele a recién bañado, a perfume recién puesto, a prepa filotea’o.Una que otra cerveza para asentar el hígado y comienza el peregrinar por la Calle Ramón Emeterio Betances. Jarana y La Biblioteca son estaciones obligadas para la procesión etílica, hasta llegar a la calle José de Diego. Allí les espera el jangueo más “in”.

Las barras Aljibe y Madridz comienzan a recibir a los grandes homenajeados de la noche. Algunos disimulan su condición de “new kids on the block”, pero andan en ramilletes, sin poder desprenderse de sus antiguas amistades de la “high”.

“No somos prepas”, aseguraba un cuarteto con caras de “baby food Gerber”, más asustados que un papá primerizo, temiendo que “se la montaran” delante de la gente.

“Mire compadre, si usted tiene una cara de prepa que no se la quita nadie”, les reclamaron. “Nadie les va a hacer nada”.

Entonces, respiraron.

Otros, con una cerveza en una mano y el celular en la otra, no dejan de textear al pana o a la amiga que todavía no encuentra parking, o que no sabe cómo llegar.De algún carro que pasa entre la gente se oye un reguetón de Falo “encendío” y los primeros movimientos tímidos de cadera se dejan ver entre las chicas.La cosa cambiará más tarde en la noche, cuando el perreo intenso se apodere del piso de Madridz y la timidez se vaya al carajo.

“Es algo nuevo. Yo no sé nada de Mayagüez. Estoy aquí bien perdido pero la estoy pasando bien”, dijo Juan C. Meléndez, natural de Fajardo y quien aspira a culminar estudios en ingeniería eléctrica.

Mientras, su pana Tommy Rodríguez, de Juncos, confiesa que debía estar en su hospedaje. Para sus padres “estaba enfermo”.“Pero tenía que venir. Es el “Prepa Week” y una vez al año no hace daño”, aceptó.

Ya son casi las 12:00 de la medianoche.

La De Diego está intransitable. El mar de gente se apoderó de la calle y ya no se sabe quién janguea en Madridz o en Aljibe. La música pasó de ser lounge a reguetón “hasta abajo” y los más atrevidos se lanzan a la pista — o a la calle — a dar rienda suelta a sus instintos de adolescentes incontenibles.

En La Jibarita y Off the Wall la gente tampoco cabe. En las orillas de la calle, algunas personas simplemente se paran a observar el espectáculo.

“Vengo a reírme de los prepas, como se rieron de mí el año pasado”, confesó Osmarie Cruz, estudiante de segundo año Ciencias Sociales en el Colegio, mientras esperaba que a algunos de ellos los pusieran a bailar la pelúa en medio de la gente. “A veces los llenan de Barbasol, pero no siempre”.Entonces, en medio del gentío y con poco espacio para respirar, el aroma de yerbas alucinógenas impregna el ambiente. No se sabe quién lo prendió, pero todos se perfuman con su humo.

La noche llega a su clímax.

“Yo no esperaba que fuera tan ‘jangueoso’. Aquí hay mucha gente. Uno tiene la idea de que es Mayagüez, que son los más estudiosos y los más concentrados. Pero uno viene, ve el jangueo de aquí y se da cuenta de que es algo más de lo que aparentan. Pero la vida es para disfrutarla”, manifestó Desiree Velázquez, una camuyana estudiante de primer año de Ciencias Políticas.

 

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El vacilón en Mayagüez se extiende hasta la madrugada. El desfile de prepas no se detiene.

La gran mayoría sabía que les espera un semestre duro y habrá mucho que pensar, analizar, contabilizar y estudiar.Pero eso será a partir de la semana que viene.

El jueves era noche de “Maya jangueoso”.

Crónica: Lester Jiménez | Fotos: Gabriel López Albarrán