"¿Derrota de qué?... Pérdida electoral"

"¿Derrota de qué?... Pérdida electoral"

El Partido Popular Democrático (PPD) vio detenida su cadena de cinco victorias seguidas en las elecciones generales en el 1968.

Todo gracias al recién creado Partido Nuevo Progresista (PNP) de Luis A. Ferré.

La historia fue así:

Luego de haber sido gobernador durante dos décadas, el fundador y líder absoluto del PPD, Luis Muñoz Marín, designó a Roberto Sánchez Vilella como su sucesor y este, ni corto ni perezoso, retuvo la gobernación en 1964.

Un tiempo después, Muñoz le retiró su respaldo y, en 1968, endosó a Luis Negrón López como el candidato a la gobernación por el PPD .

Sánchez Vilella ripostó separándose del partido y creando el Partido del Pueblo, el cual en las elecciones obtuvo 107,000 votos; a la vez que el PPD cayó derrotado por menos de 36,000 ante el PNP.

Aunque luego perdió en las elecciones de 1972 ante un PPD fortalecido por el renovado apoyo de Sánchez Vilella, el PNP, esta vez encabezado por Carlos Romero Barceló, recuperó la gobernación en 1976 y la revalidó en 1980. Convirtiéndose en el partido dominante de la Isla.

No obstante, estas últimas elecciones fueron problemáticas para Romero Barceló.

En 1978 sucedió lo del Cerro Maravilla. Allí, dos jóvenes independentistas murieron a manos de la Policía en lo que desde un principio se sospechó que había sido un entrampamiento.

Para colmo, Romero Barceló también se enfrascó en una pugna con el olimpismo local durante la celebración de los Juegos Panamericanos de 1979 cuando este exigió que se izaran las dos banderas (de Puerto Rico y los EE.UU.) y se interpretaran los dos himnos durante las ceremonias inaugurales.

Como era de esperarse, las elecciones fueron muy cerradas.

Los resultados preliminares de la Comisión Estatal de Elecciones colocaban al frente a Hernández Colón. La ventaja disminuía con el paso de las horas hasta que el conteo de votos se suspendió misteriosamente a las 8:00 p.m.

Autoridades alegaron que había sido por un desperfecto técnico.

“¡A las trincheras de lucha!”, clamó Rafael Hernández Colón, mientras se dirigía a la enrojecida multitud de enfurecidos populares que atestaban la Ponce de León frente al Comité Central de su partido.

Hernández Colón, quien aspiraba a un segundo término luego de haber gobernado de 1972 a 1976, se olió el posible fraude.

Esa noche, me encontraba trabajando en el cuadro telefónico en El Nuevo Día. Casualmente, el periódico quedaba localizado justo frente a la cede del Partido. Así que, viví el momento en carne propia.

Por alguna razón, los guardias de seguridad que me acompañaban a la entrada de El Nuevo Día –un periódico que pertenece a la familia del fundador del PNP, y al que muchos populares identifican con el PNP- llegaron a temer que en cualquier momento la multitud cayera en avalancha sobre nosotros.

“Puerto Rico nunca ha estado más cerca de una confrontación civil seria”, me comentó años después Héctor Luis Acevedo, quien para ese entonces era el comisionado electoral del PPD.

En esas elecciones, el PNP ganó por poco más de 3,000 votos, aunque el PPD tuvo bajo su dominio a la Cámara y al Senado.

El único que salió fortalecido por el PNP fue el doctor Hernán Padilla, quien retuvo la alcaldía de San Juan, y, por su personalidad amable y conciliadora, contrastaba marcadamente con Romero Barceló.

Aunque muchos pronosticaban que saldría derrotado en 1984, Romero Barceló rechazó dar paso a que Hernán Padilla aspirara a la gobernación, pasando por alto que este tenía más probabilidades de triunfo. Un poco como Alejandro García Padilla le cedió la candidatura a David Bernier.

De forma parecida a como hizo Sánchez Vilella en 1968, el candidato pasó a fundar su propio partido.

¿El resultado?

El PNP de Romero perdió ante el PPD de Hernández Colón por unos 54,000 votos. Y el Partido de Renovación Puertorriqueña de Hernán Padilla obtuvo unos 70,000.

Luego de quedar abajo en la votación, Romero Barceló hizo un pronunciamiento histórico.

Esa misma noche, le respondió a Rafa Bracero, de WAPA-TV, a modo de pregunta:

“¿Qué derrota? ¿Qué derrota? ¿Derrota de qué? Pérdida electoral”

Por Jorge Pérez