RetrovisorJorge Pérez

El boricua que fue clave de una dulce victoria para los Tigres de Detroit

RetrovisorJorge Pérez
El boricua que fue clave de una dulce victoria para los Tigres de Detroit

No ha habido en la historia del béisbol un pelotero puertorriqueño que haya tenido una mejor temporada que la que registró en 1984 el lanzador zurdo natural de Aguada, Guillermo ‘Willie’ Hernández.

Ese año, actuando con los Tigres de Detroit, Hernández estableció una marca al salvar 30 juegos en línea durante la temporada regular, terminando con un récord de 9–3, 32 salvados y 1.92 de efectividad como taponero de un equipo que ganó la División Este de la Liga Americana con una ventaja de 15 juegos, con un récord de 104–58.

Esos temibles Tigres, dirigidos por Sparky Anderson y contando con figuras como el jardinero Kirk Gibson y el receptor Lance Parrish, así como el estelar lanzador abridor, Jack Morris, llegaron a implantar también una marca al ganar 35 de sus primeros 40 juegos.

En la serie de campeonato, que entonces se jugaba a un máximo de cinco juegos, barrieron en tres encuentros a los Reales de Kansas City. Y en la Serie Mundial, que se jugaba entonces mucho antes que ahora debido a que los ‘playoffs’ no eran tan largos (esta duró del 9 al 14 de octubre) dominaron 4–1 a los Padres de San Diego.

Tal vez debido en parte a que fue un año en que no hubo una figura ofensiva dominante en la Liga Americana –Kirk Gibson, la gran estrella, bateó .282 con 27 jonrones y 91 empujadas-, Guillermo luego fue seleccionado tanto como el ganador del Cy Young como el Jugador Más Valioso, convirtiéndose además en apenas el tercer lanzador que copaba esos premios y además ganaba la Serie Mundial: Sandy Koufax (1963) y Denny McLain (1968) lo había conseguido antes que él.

Un logro que Hernández, quien tenía 30 años y hasta entonces había sido un lanzador regularsón antes de que los Filis de Filadelfia lo cambiaran a Detroit en 1983, había conseguido gracias a dos nuevos lanzamientos.

El ‘screwball’ que el cubano Miguel Cuéllar le había enseñado en la liga invernal boricua el año anterior, y la recta ‘cortada’ (cut fastball) que le había enseñado Ferguson Jenkins cuando había jugado con los Cachorros la década anterior.

Ya veteranísimo, Cuéllar había lanzado aquí con los Vaqueros de Bayamón, equipo que contaba con el gran núcleo de los Padres que luego irían a la Serie Mundial: Tony Gwynn, Kevin McReynolds y el boricua Carmelo Martínez.

En fin, para esa época yo estaba comenzando mi carrera como reportero deportivo en El Nuevo Día y mi jefe, Chu García, teniendo en cuenta la temporada que Guillermo estaba teniendo, me envió a cubrirla, algo que logré hacer, como periodista novato, gracias a la ayuda de Luis Rodríguez Mayoral, el gran historiador del béisbol y defensor del pelotero latinoamericano.

De entonces, conservo muchos recuerdos: Carmelo, a quien yo conocía del béisbol invernal, también era apenas un novato y en la Serie Mundial, al no estar disponible por una lesión McReynolds por una lesión, lo pusieron a jugar en uno de los bosques a él, que era un primera base natural.

Entonces, en el primer juego cometió un error decisivo y recuerdo que cuando entré al camerino de los Padres, no me atreví a acercarme a él cuando lo vi sentado frente a su cubículo con ojos llorosos.

Pero al verme sonrió y dijo:

“¿Qué pasa? Echa pa’cá”.

Y también recuerdo, todavía con nerviosismo, cuando el lanzador ponceño Luis ‘Mambo’ de León, molesto porque los Padres le habían dejado fuera del ‘roster’ en la Serie Mundial, se sentó a conversar conmigo en el piso frente a la entrada de su camerino cuando no me dejaron entrar y, cuando el dirigente Dick Williams se asomó a la puerta, con una gran sonrisa empezó a maldecirlo de arriba abajo.

Al ver mi cara de susto, me dijo:

“No te preocupes… el hombre no habla español”.

Pero por encima de todo recuerdo la afabilidad y humildad de Guillermo, quien apenas podía creer el cambio que había dado su carrera de un año para otro, y jamás, naturalmente, tendría otro año igual.

El autor es escritor y periodista deportivo.