Por qué la crisis fiscal de Puerto Rico podría empeorar aún más

Por qué la crisis fiscal de Puerto Rico podría empeorar aún más

Toa Baja, un municipio de Puerto Rico, cerró el lunes pasado después de no poder pagarle el sueldo a los empleados municipales durante varios meses. Todos los servicios públicos han sido suspendidos indefinidamente. ¿Puede ser este el futuro de otros municipios en Puerto Rico y los Estados Unidos?

Toa Baja, con una población de unos 80 mil personas, reportó más de $175 millones en deudas a largo plazo en la declaración financiera del año fiscal 2015. Esto sin contar los $5.7 millones en “bonos maduros”, los cuales claramente estaban en defalco. Mientras, el fondo general del municipio — básicamente, su chequera — acabó el año fiscal con un balance en negativo por $14 millones.

El cierre no es sorpresa para muchos de nosotros en Puerto Rico, ya que las finanzas de Toa Baja se han estado deteriorando hace algún tiempo. Desgraciadamente para Puerto Rico, existen muchos otros casos como el de Toa Baja que pasan desapercibidos.

Comencemos con Ponce, el cuarto ayuntamiento más grande de la Isla. De acuerdo con un índice financiero construido por nuestro Centro para la Integridad en Políticas Públicas (CIPP, por sus siglas en inglés), Ponce ha sido consistentemente uno de los municipios con más dificultades financieras desde 2010.

El municipio tiene unos $325 millones en deudas a largo plazo y un balance de fondo general en negativo por $38 millones. Uno pensaría que un ayuntamiento así cambiaría su estrategia, pero los gastos generales de Ponce en 2015 superaron los ingresos por $14 millones, lo que representa un déficit presupuestario del 15 por ciento para el año. Lamentablemente, la gente de Ponce no fue tan proactiva como la gente de Toa Baja; la alcaldesa en curso, Mayita Meléndez, fue reelegida con el 50 por ciento de los votos, casi el mismo porcentaje que recibió en 2012.

El municipio de Maunabo es otro buen ejemplo, ya que también tiene uno de las peores puntuaciones fiscales en nuestro índice. El alcalde de Maunabo, Jorge Luis Márquez, ha estado a la cabeza desde 2001 y también fue reelegido con el 50 por ciento de los votos en las últimas elecciones. Aunque la deuda a largo plazo de Maunabo de $18 millones podría no parecer mucho, es sustancial en relación con su pequeña población de 11,335 personas.

Esto es parte del problema en Puerto Rico: hay 33 municipios con una población de menos de 30,000 personas. Uno podría preguntarse cómo estos pequeños municipios costean sus operaciones, dada la actual recesión en Puerto Rico. Aquí es donde el gobierno del estado libre asociado ha intervenido — proporcionando el 77 por ciento de los ingresos del fondo general de Maunabo en 2015. El municipio gasta la mayor parte de esta ayuda en nómina. Esto incluye el sueldo de $54,000 al año del alcalde, un número alto considerando que el ingreso mediano del hogar en Maunabo es sólo $17,866.

Anticipamos que, tan pronto como el próximo año, otros municipios como Toa Baja tendrán que cerrar y buscar un rescate. Al menos, 25 municipios reciben actualmente más del 50 por ciento de sus ingresos del fondo general de las apropiaciones del estado libre asociado, y, como en Maunabo, la mayor parte de este dinero se gasta en nómina. La deuda total a largo plazo para todos los municipios superó la marca de $5 mil millones en 2015, y este número ha crecido a un ritmo más rápido que la deuda del País. Los municipios puertorriqueños también tienen grandes obligaciones de pensiones de empleados públicos que no están completamente contabilizadas: Muchos no implementaron las nuevas normas de contabilidad de pensiones de la Junta de Normas de Contabilidad del Gobierno y todos participan en un sistema de jubilación de varios empleadores que está financiado al 0 por ciento.

Esta borrachera de la deuda municipal ha pasado desapercibida en los medios locales y estadounidenses, con la mayor parte de la atención en los problemas financieros del gobierno y corporaciones públicas. Pero esta situación debería importarle a los acreedores de Puerto Rico porque la Isla gasta tanto dinero en pueblos como Toa Baja, Ponce y Maunabo. El año pasado, el gobierno de Puerto Rico otorgó más de $500 millones en subvenciones y asignaciones municipales, sin importar su situación financiera. También facilitan la mayoría de las necesidades financieras de las municipios a través del Banco Gubernamental de Fomento, que recientemente se convirtió en insolvente.

La reforma financiera municipal puede no ser posible dentro del sistema político de Puerto Rico. Los alcaldes hacen muy difícil el cambio a través de la Legislatura de Puerto Rico. Recientemente, un legislador ofreció un proyecto de ley para consolidar los municipios, pero el proyecto de ley ni siquiera recibió una vista pública. A pesar de que estamos contentos de que Toa Baja tiene un nuevo alcalde, la mayoría de los municipios con mala salud fiscal no fueron tan afortunados.

Lamentablemente, el nuevo alcalde de Toa Baja probablemente no podrá salvar su alcaldía: está demasiado endeudada. Salvo la intervención de la nueva Junta de Supervisión Fiscal, es probable que otros ayuntamientos de Puerto Rico cierren sus puertas en los meses y años venideros.


 Este artículo fue publicado originalmente en The Fiscal Times.

Arnaldo Cruz es cofundador del Centro de Integridad y Políticas Públicas (CIPP). Junto a un grupo de expertos en la isla, publicó recientemente un Índice de Salud Fiscal Municipal que compara los 78 municipios de Puerto Rico.