Inquietantes gráficas que muestran la pérdida de la fe en la democracia

Inquietantes gráficas que muestran la pérdida de la fe en la democracia

Más y más personas en el mundo occidental pierden la fe en la democracia. Y cuanto más jóvenes son, más pronunciada es la tendencia.

Yascha Mounk, profesor de la Universidad de Harvard, y Roberto Stefan Foa, científico político de la Universidad de Melbourne en Australia, publicaron un estudio que analiza décadas de información sobre las actitudes hacia la democracia y revela algunos resultados alarmantes.

Las personas ya no apoyan tanto la democracia como solían hacerlo

Esta figura, publicada en The New York Times, muestra una disminución sistemática en el porcentaje de personas que piensan que es esencial vivir en democracia en función de la década en la que nacieron.

La figura muestra que quienes nacieron en la década de 1930 creen en la democracia mucho más que quienes nacieron en la década de 1980. Aproximadamente 72% de quienes nacieron en Estados Unidos en la década de 1930 creen que la democracia es absolutamente esencial. Lo mismo opina 55% de la misma cohorte en los Países Bajos.

En cambio, la Generación del Milenio (las personas nacidas a partir de 1980) se ha tornado mucho más indiferente. Por ejemplo, solo uno de cada tres neerlandeses de la Generación del Milenio opina que la democracia es absolutamente esencial. En Estados Unidos, la cifra es ligeramente inferior: 30%.

“A lo largo de las últimas tres décadas, la confianza en las instituciones políticas como los parlamentos o los tribunales ha disminuido estrepitosamente entre las democracias consolidadas de América del Norte y Europa Occidental. Lo mismo ocurre con el porcentaje de personas que votan”, decían los autores del estudio en un artículo anterior.

Las personas más jóvenes son más abiertas a las alternativas a la democracia, como el gobierno militar.

En términos generales, más personas opinaron que la democracia era una mala forma de gobernar un país en 2011 que en 1995. En 1995, solo 16% de los estadounidenses nacidos en 1970 creían que la democracia era un “mal” sistema político para su país.

En 2011, esa cifra aumentó a 20%, es decir, un quinto.

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Las personas nacidas en la década de 1980 se mostraron incluso menos a gusto con la democracia: 24% de los jóvenes de la Generación del Milenio en Estados Unidos consideraron que la democracia era una forma “mala” o “muy mala” de gobernar el país en 2011.

Europa mostró una tendencia similar. En 2011, 13% de los jóvenes europeos entre 16 y 24 años expresaron esta opinión, en comparación con el 8% entre el mismo grupo etario a mediados de la década de 1990.

Los jóvenes también se mostraron más dispuestos a expresar apoyo por alternativas autoritarias.

43% de los estadounidenses mayores no creen que se deba permitir al ejército tomar el control en caso de que el gobierno sea incompetente o no haga correctamente su trabajo.

Entre los jóvenes, la cifra es mucho menor: 19%.

En Europa, la diferencia entre las generaciones es algo menos abrupta pero igualmente evidente: 53% de los europeos mayores y solo 36% de los jóvenes de la Generación del Milenio rechazan enfáticamente la idea de que la incompetencia de un gobierno pueda justificar una “toma del poder” por parte del ejército.

 

Los jóvenes no están tan interesados en la política

Además, los jóvenes cada vez están menos interesados en la política que sus contrapartes mayores, como muestra esta gráfica.

El interés en la política aumentó entre las personas mayores y lo opuesto ocurrió entre los jóvenes, lo que significa que la brecha entre ambas generaciones aumentó.

La brecha generacional entre los jóvenes y las personas mayores pasó de 10 puntos porcentuales en 1990 a 26 puntos porcentuales en 2010. Entre los encuestados europeos, la brecha entre los jóvenes y las personas mayores aumentó más de tres veces entre 1990 y 2010: de 4 a 14 puntos porcentuales.

¿Por qué están hartos los jóvenes?

De acuerdo con la encuesta Global Shapers del Foro Económico Mundial, lo que frustra a más de la mitad de las personas entre 18 y 35 años sobre los líderes gubernamentales de sus países es el abuso de poder y la corrupción.

Los niveles de burocracia, las barreras administrativas y la falta de responsabilidad por las acciones molestan a casi un tercio de los jóvenes. La falta de sinceridad y de acción molestan a un cuarto de los jóvenes. Además, un quinto de los jóvenes consideraron que el gobierno no los entiende.

¿Están las democracias a salvo, al menos por ahora?

El artículo de The New York Times concluye que, en última instancia, esta es solo una teoría, al igual que ocurre con cualquier investigación: “Y el enfoque de los investigadores, al igual que toda ciencia social basada en datos, tiene sus limitaciones. Por ejemplo, las conclusiones están sujetas a la calidad de los datos subyacentes y no tienen en cuenta otros factores que podrían ser importantes para la estabilidad general, como el crecimiento económico.

“Al menos un científico político prominente argumenta que los datos del Sr. Mounk y el Sr. Foa no son tan preocupantes como ellos creen”, dice el periódico.

Los mismos autores argumentan, en su artículo anterior, que se requiere mucha más investigación para entender qué le ocurre realmente a la democracia.

Sin embargo, también advierten lo siguiente: “Si tomamos la cantidad de personas que dicen apoyar la democracia al pie de la letra, ningún régimen en la historia de la humanidad ha tenido un atractivo tan universal y generalizado como la democracia en la actualidad."

“Sin embargo, la realidad de las democracias contemporáneas parece algo menos triunfal de lo que sugiere este hecho. Los ciudadanos de las democracias están cada vez menos satisfechos con sus instituciones”.

EL Foro Económico Mundial (World Economic Forum, WEF) es una fundación sin fines de lucro donde se reúnen los principales líderes empresariales, líderes políticos internacionales y periodistas e intelectuales selectos para analizar los problemas más apremiantes que afronta el mundo; entre ellos, la salud y el medio ambiente desde 1991.