Lucha sin cuartel por Elián

Lucha sin cuartel por Elián

Elián González, con 5 años, se convirtió en el centro de una controversia internacional cuando fue encontrado flotando solo en una embarcación cerca de Miami después de dejar la Cuba de Castro con su madre. Esta semana cumplió 23 años. #TBT

Por Jorge Pérez 

El distanciamiento entre Cuba y los EE.UU. tomó la forma de un niño de siete años en 2000.

Hay fotos que narran toda la historia.

En el 2000, a la edad de siete años, el niño cubano Elián González protagonizó sin quererlo una encarnizada lucha de custodia que abarcó no tan solo a su padre contra los familiares de su madre difunta, sino a los cubanos de dentro y fuera de la Isla.

Y la foto que resume esta confrontación tanto ideológica como familiar, ganadora del Premio Pulitzer de 2001 como la mejor foto periodística del año, es aquella en la que el niño aparece llorando aterrado en brazos de Donato Dalrymple en la casa de la familia de Elián en Miami, mientras un guardia del Servicio de Inmigración lo apunta con un rifle MP5.

Agentes federales norteamericanos armados apoderándose de Elián González en la casa de su familia en Miami. (Crédito: Flickr)

Junto a otro pescador, Dalrymple había rescatado a Elián del océano como uno de los pocos sobrevivientes de la embarcación llena de balseros cubanos que había naufragado mientras trataba de llegar a tierra estadounidense desde Cuba, figurando entre los muertos la propia madre del niño.

Este se encontraba como invitado especial en la casa de Miami de Lázaro, el tíoabuelo de Elián, quien, junto a otros familiares y simpatizantes, se habían apertrechado allí durante días para tratar de impedir que el niño fuese retirado por el gobierno estadounidense, obedeciendo una orden de la secretaria de Justicia Janet Reno.

Luego de intensas negociaciones, de manifestaciones en la calle para respaldar a la familia y de hasta sospechas de que había armas en el interior de la residencia, en un operativo en el que se estima que participaron más de 130 agentes, los agentes de inmigración entraron en la residencia en horas de la madrugada del 22 de abril de 2000, y terminaron llevándose al niño.

Por un golpe periodístico de gran suerte, Alan Díaz, un fotógrafo de The Associated Press, al parecer en medio de la confusión total, había sido admitido poco antes al interior de la residencia, y fue gracias a esto que pudo captar la icónica imagen fotográfica.

Cuatro horas después, las autoridades de inmigración llevaron a Elián a la base aérea Andrews, en Maryland, donde se lo entregaron a su padre, Juan Miguel González Quintana, a quien habían traído desde Cuba para completar el acto luego de que reclamara que había estado separado de la madre del niño y que esta se lo había llevado sin su consentimiento.

La escena del rencuentro produjo otra imagen famosa: Elián, que había aparecido tan aterrorizado en la foto anterior, ahora aparecía sonriendo feliz al estar de nuevo junto a su padre.

Durante las próximas semanas, las autoridades mantuvieron a Elián y su padre recluidos en distintas bases militares mientras que los familiares del niño en los Estados Unidos agotaban todos los recursos legales en un intento por evitar que fuera regresado a Cuba.

Finalmente, el primero de junio de 2000 el Tribunal Supremo rehusó intervenir en un pedido para que revocara la decisión de una corte inferior que había determinado que el niño era demasiado pequeño como para pedir asilo por su cuenta, y que su padre era quien únicamente podía hacerlo por él.

Ese mismo día, Elián regresó a su patria.

En su isla, naturalmente, el gobierno de Fidel Castro siguió aprovechando al máximo las posibilidades propagandísticas del caso Elián: no solo visitó su escuela sino, como ha dicho el propio muchacho, lo llama por teléfono para felicitarlo todos los días de su cumpleaños.

“Soy su amigo pero, por encima de todo, lo considero mi padre, mi abuelo”, dijo Elián en una entrevista con ABC News el año pasado. “Fidel es una persona increíble. Es difícil hablar de Fidel, porque unos lo consideran un dios y otros, los que lo rechazan, lo llaman el diablo. Pero he llegado a conocer a Fidel y puedo decir que es una persona normal”.

En efecto, en julio de este año, cuando se graduó de ingeniería industrial de la Universidad de Matanzas en Cuba, Elían leyó en su graduación una carta dirigida a Fidel en la que se comprometía a “luchar desde cualquier trinchera que la revolución requiera”.

Curioso que, en otra entrevista, también dijo que le gustaría viajar algún día a los Estados Unidos “para darle mi amor al pueblo norteamericano”.

Elián González cumplió el pasado 6 de diciembre 23 años. De seguro, extrañó la acostumbrada llamada de felicitaciones por parte del líder cubano, dado a que quien se mantuvo en el poder cubano 47 años murió el 25 de noviembre en Santiago de Cuba.